¡Ey! ¿Te vas sin suscribirte?

No te vayas como si nada…
Aquí se reparten trucos, risas, recetas y hacks de madre moderna.
Apúntate y no te pierdas ni uno.

💫 ÚNETE AL CLUB ZOMBI

Prometido: cero spam, solo emails que te alegran el caos

Me ofrecieron volver a ser camarera… y me sentí decepcionada conmigo misma

Estoy decepcionada conmigo misma, y me da rabia reconocerlo, pero es lo que hay.

El otro día me llamaron del paro, del SEPE, y me ofrecieron un trabajo de ayudante de camarera en un buffet.

De esos de “tienes que saber llevar bandejas” y, entre medias, lavar platos y vasos.

Y sí: lo voy a coger.

Es una sustitución. No es definitivo. No es “mi gran plan de vida”. Es un por ahora.

Pero aun así… me removió algo por dentro.

Porque en cuanto colgué el teléfono, apareció esa vocecita que no ayuda nada y que te dice:

“Estoy decepcionada conmigo misma.”

Y ahí me quedé. Con el uniforme imaginario en la cabeza… y la culpa haciendo palmas.

Cuando “por ahora” se siente como “otra vez”

La teoría me la sé.

Sé que este trabajo es una pausa en el camino. Una manera de cargar pilas, aunque en realidad las pilas se llamen “dinero”, y en serio, a veces eso es lo único que hace que el mundo no se nos caiga encima.

Sé que no es una renuncia a mis planes.

Sé que es un “vale, ahora hago esto para seguir formándome, seguir luchando, seguir avanzando”.

Pero mi cuerpo no se enteró.

Mi cabeza empezó con el festival:

  • “¿Tanto esfuerzo para volver a lo mismo?”
  • “¿Y si me quedo aquí?”
  • “¿Y si esto significa que no valgo?”
  • “¿Y si mis metas eran un cuento?”

Y ojo, yo no me juré “nunca volveré a ser camarera”, porque la vida no funciona así. La vida te pone cosas delante y tú… si tienes que cogerlas, las coges.

Sobre todo cuando hay niños, casa, facturas y una lista infinita de “mamá, mamá, mamá” de fondo.

Lo peor es esa sensación de “estoy decepcionada conmigo misma” como si eso definiera quién soy

La lucha diaria por una vida mejor (sin ser una máquina)

Esta es la parte que no se dice suficiente:

A veces no es que no quieras llegar a tu meta.
Es que no eres una máquina.

No puedes sostener al mismo tiempo:

  • un trabajo
  • unos niños
  • una casa
  • la cabeza llena de mil pendientes
  • y además “cumplir tu gran plan” como si vivieras en un retiro espiritual con velas y silencio

Yo tengo mis planes. Mis cosas. Mi camino. Mi plan.

Pero también tengo una realidad que manda.

Y esa realidad a veces dice: “Ahora toca esto.”

Aunque sea solo por ahora.

Entonces… ¿por qué me siento decepcionada conmigo misma?

Porque muchas veces no nos decepciona el trabajo.

Nos decepciona lo que creemos que significa.

Yo no estoy decepcionada porque vaya a llevar bandejas.

Estoy decepcionada porque mi mente lo traduce como:

“Has retrocedido.”

Y eso duele.

Duele porque yo quería otra cosa. Porque yo estoy luchando por otra vida. Porque yo quiero estar con mis hijos todo lo que se pueda y darles lo mejor, y al mismo tiempo, construir algo mío.

Y cuando la vida te hace girar el volante, sientes que has perdido el control.

Aunque sea mentira.

Lo que estoy intentando repetirme (para no hundirme)

Esto es lo que me digo para no entrar en bucle:

Esto no es el final del camino, es una parada

No me estoy quedando aquí.

Estoy haciendo una pausa estratégica para poder seguir.

Esto no invalida mis planes

Mis planes siguen ahí.

Solo que ahora van con una mochila extra.

Esto es supervivencia, no fracaso

Fracaso sería rendirme por dentro.

Y no me he rendido.

Estoy cansada, sí. Pero sigo.

“Por ahora” no es una condena

El “por ahora” asusta porque parece que se alarga.

Pero el “por ahora” también puede ser un puente.

Y un puente se cruza. No se vive encima.

Si tú también estás en ese “por ahora”… léeme bien

Si hoy estás aceptando algo que no era tu meta, pero lo haces porque toca…

No eres menos.

No estás fallando.

Estás sosteniendo tu vida con lo que hay, mientras sigues intentando construir lo que quieres.

Eso es fuerza, aunque no tenga glamour.

Eso es amor por los tuyos, aunque no salga en Instagram.

Y eso, en serio, también es avanzar.

Mini checklist para cuando te venga la decepción

Guárdatelo. Léelo cuando te ataque la culpa:

  • ✅ ¿Estoy haciendo esto para sostener mi vida ahora mismo?
  • ✅ ¿Esto me permite seguir formándome o seguir buscando algo mejor?
  • ✅ ¿Es temporal o lo estoy convirtiendo mentalmente en eterno?
  • ✅ ¿Estoy juzgándome con una exigencia imposible?

Si marcaste “sí” en la primera o segunda: respira. No es fracaso. Es estrategia.

Si quieres, te mando una hoja anti-culpa por email

Si te has sentido identificada y quieres que te mande una hojita imprimible (en plan “recordatorio anti-culpa”) con frases y un mini plan para no perderte en el “por ahora”, apúntate al Club Zombi.

Cero presión. Cero postureo. Solo para estar acompañadas cuando la cabeza aprieta.

Cierre

Para conseguir lo que quieres… sí, toca luchar fuerte.

Pero luchar fuerte no siempre es “hacerlo todo”.

A veces luchar fuerte es seguir, aunque sea desde un sitio que no era tu meta.

Y si hoy tu meta se ha convertido en “resistir y recargar”, también cuenta.

También vale.

También es camino.

“Si estás decepcionada conmigo misma (sí, lo escribo tal cual), no estás sola.”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio